Carrera de casa para la Scuderia Ferrari

Carrera de casa para la Scuderia Ferrari

Maranello, 1 de septiembre – La carrera de este domingo es la número 65 de un Gran Premio de Italia válido para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Es, junto al GP de Gran Bretaña, la única prueba que ha estado en el calendario en cada año de existencia del campeonato. Se ha disputado siempre sobre el trazado de Monza a excepción de 1980, cuando se pasó a Imola, al Autódromo Enzo y Dino Ferrari y fue ganada por el Brabham de Nelson Piquet. La Scuderia se ha llevado 18 victorias a lo largo de la historia de este Gran Premio, una media del 28%, obteniendo también 19 poles y 64 podios.

Velocidad, rebufo y sustos. Monza, tras la desaparición del antiguo Hockenheim, es la única pista de la vieja escuela que realmente queda en la Fórmula 1 (un discurso válido también para Spa-Francorchamps). Por sus rectas, antes de que aparecieran las tres chicanes con las que cuenta hoy en día el trazado, se han vivido algunas de las más duras batallas de la historia del deporte, con decenas de adelantamientos en cada vuelta favorecidos por la facilidad de coger el rebufo del coche de delante: memorable fue la edición de 1971, ganada por Peter Gethin (BRM) con una centésima de ventaja sobre el March de Ronnie Peterson y los cinco primeros monoplazas en tan sólo seis décimas. Esta pista tan rápida también ha sido escenario de varias tragedias; entre las víctimas, Alberto Ascari, Wolfgang Von Trips, Jochen Rindt y el proprio Peterson.

Las primeras victorias. El primer triunfo de Ferrari en Monza llegó en 1951 de la mano del 375 de Alberto Ascari, victoria que redondeó José Froilán González con su segundo puesto y consecuente doblete. El italiano volvió a ganar un año más tarde y hubo que esperar hasta 1960 para ver el siguiente éxito, de consecución relativamente fácil con el boicot de los equipos británicos, que protestaban contra el uso del óvalo de alta velocidad, construido en 1955 y considerado demasiado peligroso. Ferrari hizo triplete con Phil Hill, Richie Ginther y Willy Mairesse. Un año más tarde estaban todos los protagonistas, pero la tragedia también hizo acto de presencia. Von Trips chocó con el Lotus de Jim Clark, perdiendo la vida junto a otros 14 espectadores. La victoria fue para el 156 de Hill, que se convirtió a su vez en el primer campeón del mundo americano; eso sí, hubo lágrimas en vez de celebraciones.

Victoria clave. En 1964 la Scuderia Ferrari volvió a la senda del triunfo con John Surtees, quien dominó la carrera con el 158 tras haber escapado de la resistencia inicial plantada por Dan Gurney. Con aquella victoria clave, el británico se volvió a meter en la lucha por el título mundial, que al final ganó en una emocionante última carrera en México. Dos años después llegó una victoria de igual importancia, la de Ludovico Scarfiotti, quien hizo doblete junto a Mike Parkes con el 312, que salvó el balance de una temporada no demasiado positiva.

Los Setenta. Después de tres ediciones en el dique seco, la marca de Maranello volvió a ganar en 1970 cortesía de Clay Regazzoni quien, en las últimas vueltas, consiguió batir al March de Jackie Stewart. Cinco años más tarde el suizo repitió la hazaña, motivo de gran celebración para la Scuderia: la tercera posición de Niki Lauda devolvía el título de Pilotos a Maranello once años después del de Surtees. La misma fiesta se repitió cuatro años después, en 1979, cuando Jody Scheckter, escoltado por su compañero Gilles Villeneuve, se proclamó matemáticamente campeón del mundo.

El milagro de 1988. La victoria de Scheckter señaló el comienzo de una larga sequía para la Scuderia en Monza. En septiembre de 1988, Ferrari llegó a Monza con el corazón completamente roto: aquella era la primera carrera después de la muerte del fundador Enzo, fallecido en agosto. En clasificación, los McLaren de Alain Prost y Ayrton Senna (la marca inglesa había ganado todas las carreras aquel año) monopolizaron la primera fila. Ya en carrera, Prost se tuvo que retirar y todo parecía señalar una fácil victoria para Senna. Sin embargo, a falta de tres vueltas, el astro brasileño se encontró con un doblado, el Williams de Jean-Louis Schlesser; el francés pareció dar paso al McLaren, pero al final acabó embistiendo a Senna y obligándole a abandonar. Aquello dejó vía libre a Gerhard Berger y Michele Alboreto, quienes firmaron un doblete con sus Ferraris. Al día siguiente, algunos periodistas publicaron que fue Enzo Ferrari quien, desde “arriba”, había “inspirado” la desafortunada jugada de Schlesser…

La era Schumacher. Hubieron de pasar otros ocho años antes de volver a ver a un Ferrari en el peldaño más alto del podio de Monza. En 1996 la victoria fue para el gran Michael Schumacher, quien repitió triunfo en 1998, con un magnífico adelantamiento al McLaren de Mika Hakkinen en la chicane de Roggia. En el año 2000, el alemán alcanzó el número de victorias de Senna, no pudiendo controlar las lágrimas en la rueda de prensa. También ganó las ediciones de 2003 y 2006. En aquella época llegaron también las victorias de Rubens Barrichello, quien se impuso en 2002 y 2004, cuando los Ferraris remontaron desde las últimas posiciones tras una mala elección de neumáticos de Rubens y un trompo de de Michael en Roggia.

La era Alonso. La última victoria de Ferrari en Monza llegó de la mano de Fernando Alonso. El español ya había ganado en esta pista en 2007 y en la temporada de 2010 protagonizó una larga batalla con el McLaren de Jenson Button, que al final se vio obligado a ceder ante la presión de Fernando y el rendimiento del F10. En lo que a Kimi Raikkonen se refiere, el finlandés no ha ganado nunca en Monza, siendo su mejor resultado su segunda posición de 2006.

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